Hasta siempre campeón, Hasta siempre Juan María Traverso

Por majo







La tarde lluviosa, triste y de despedida suele ser la que más te marca, la tarde que recordarás, me arriesgo a decir, por el resto de tu vida.

El día sábado, mientras la noche se acercaba, en las redes sociales comenzaron a aparecer fotos, una tras otra, todas con frases de despedida como; “adiós campeón”, “por siempre campeón”, “falleció el campeón ramallense”, “Juan María por siempre en nuestro corazón”, y unas cuantas más similares. Ya no era un rumor, sino una triste realidad: El múltiple campeón del automovilismo, Juan María Traverso, luego de unos días de agonía, a sus 73 años, había cruzado la barrera hacia la inmortalidad.

Aunque en Wikipedia podamos leer que fue uno de los pilotos más importantes de la historia del automovilismo argentino, gracias a su extenso palmarés de títulos obtenidos, que incluye 16 campeonatos y 7 subcampeonatos en sus 34 años de trayectoria, no describe lo apasionado, irreverente, efusivo y arriesgado que fue “el flaco” a la hora de correr… Algunos tirarán al pasar; “una muñeca como pocos”.

El flaco era ese tipo que valía la pena escuchar, no solo porque aprendías de él, sino porque podías perderte esa anécdota que te iba a dejar sonriendo por mucho tiempo cada vez que la recordaras.

Una mesa, un café, un amigo y tal vez otros cuantos más, un lugar… Un bar, el de la esquina, el que tanto en invierno como en verano, primavera o en otoño, se convirtió en el lugar del café con amigos y charlas inimaginables. El último refugio de la voz firme y la mirada cómplice para nuestro campeón.

Ayer fue una tarde triste. Desde las 13 horas, las lágrimas comenzaron a desfilar, siguiendo las vallas para pasar cerca del féretro, donde reposaba Juan María y sobre él, el incondicional, el casco, aquel que se sacó enojado, triste o simplemente feliz después de conseguir un podio… Ese que apretó, revoleó, pateó o llevó en andas debajo de su brazo… Juan María y su casco se despedían en un día gris y lluvioso de aquellos que supimos aprender a quererlo.

Nuestro campeón nació en 1950, en 1971 le estaba enseñando a su auto que perder no era una opción, en 2005 se retiró como el piloto argentino con más títulos obtenidos a nivel nacional; 16, y en 2024 se despidió de este plano para pasar a la inmortalidad como solo los grandes suelen hacerlo.

Hoy las emociones son ambiguas, recuerdas una anécdota suya y sonríes, lo recuerdas en el féretro y entristeces, miras las redes sociales y la emoción te vuelve a ganar. Solo un grande como Juan María Traverso te puede provocar eso.

¡Gracias por todo campeón y hasta ♾️!





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