Carol a prensa: ¿Mascherano, Moreno o Capitanich?

Por Ramallo Informa







¿Cómo evitar hablar de lo que no merece la pena?, o ¿cómo no tentarse a prejuzgar y no hablar de algunos nombramientos?,  sobre todo cuando han causado tanto revuelo en la comunidad, sobre todo por el perfil de una de las figuras, su procedencia, y sus enemigos públicos que hacen de las noticias un espectáculo y un show bizarro que, a esta altura, estamos en duda si es correcto reflejarlo, o es mejor pasarlas por alto y dejar a un costado la obligación del medio de comunicación de abordar y mostrar, aun cuando las discusiones son extremadamente berretas.  Aun así nosotros no elegimos los hechos, aunque podemos darle más o menos trascendencia.

 Prensa y cultura. La obstinación de mezclar agua y aceite.

La faceta grave de esta cuestión salta por los aires cuando se conoció que la misma persona también estará a cargo de la Secretaría o dirección de cultura, que casi de manera irracional los sucesivos gobiernos se obstinan en que la maneje una única persona, con el argumento de ahorrar dinero -mientras se gastan fortunas en áreas que no arrojan ningún tipo de resultados positivos para la comunidad-, sin tener el menor criterio que ambas secretarias tienen funciones diferentes, deben ser lideradas por personas diferentes con características, preparación y experiencias diferentes, y tienen por destinatarios de sus trabajos y objetivos a grupos diferentes (los medios para una secretaría y la gente para la otra).

Hacer sin comunicar es como no hacer.

Mucho se habló sobre las carteras que estaban vacantes, por sobre las demás, una era la de cultura y la otra es la que corresponde a prensa y difusión. La segunda, prensa y difusión es un área clave para el gobierno ya que si comete el mismo error de no comunicar en forma clara los cambios,  las nuevas medidas de gobierno que involucren a la vida cotidiana del vecino, como las medidas de fondo que lo beneficien aunque sea a largo plazo, la gestión local del nuevo intendente aparecerá diluida, como grupo de vivos con grandes sueldos, vacíos de decisiones y acciones, aun cuando no fuera así.

Informar de forma correcta pertinente y hacer las campañas de difusión y concientización imprescindibles para lograr los cambios culturales que Ramallo  necesita para elevar su calidad de vida, en todas las áreas, es clave para la lectura que realizará la gente sobre la  gestión de Poletti la próxima vez que éste sea evaluado en elecciones. Pero no menos real es que la comunicación eficaz es el único camino para  concretar los cambios donde los vecinos son los partícipes y los responsables directos de estos cambios.

La tentación de la prensa rentada.

Pero también es una realidad que esta área pertenece más aún su mundo pequeño que une a los medios de comunicación, los intereses de los periodistas con el gobierno de turno. A la gente poco le importa lo que sucede en esta cartera  salvo cuando se conocen las decenas de miles de pesos que se pagan algunos periodistas amigos y/o habladores alcahuetes dirigidos por algún segundón del intendente, o a medios amigos hasta niveles humillantes. Pero sin ese factor de escándalo, como lo hubo reiteradas veces en el gobierno anterior, a la gente no le importa quién está a cargo. 

La ausencia de información valiosa, útil, disponible y de divulgación eficiente a través de los medios que elige la gente, le costó caro al Intendente saliente, y demostró que un programa informativo propio de autoelogio que disfruta ver/oír su sequito de seguidores, es un error económicamente caro e ineficiente para llegar con mensajes necesarios a la población.

La información es una obligación del gobierno y su acceso, un derecho para la gente

A diferencia de la cultura, la difusión es un manejo político del información pública la que debería ser accesible, transparente, y llevada adelante por alguien con buena predisposición a responder cuestionamientos por parte de la prensa en todas las áreas, lo que lo convierte en un secretario imprescindible y extremadamente cercano al intendente, con manejo de mucha información, que conozca los objetivos, los planes, los números y las acciones de cada uno de los funcionarios políticos. Debería estar a cargo de alguien que sepa cómo presentar dicha información, que sepa manejar los momentos, y sobre todo con un trato especialmente cordial con toda la prensa, amable, directo, sano, humilde, con mucho tacto y cuidado de cada palabra que usa para que no sea malinterpretada,  claro, responsable, y con tanta o más el locuacidad y capacidad de dar explicaciones didácticas y entendibles, que los propios directores y secretarios abocados a llevar a la realidad las promesas de campaña y las problemáticas que  enfrentará el futuro gobierno.

Un animal político del FPV declaró tal vez con justa razón, ” al rengo hay que verlo caminar”, y esto bien lo podríamos adecuar a la figura de Carol, el nuevo secretario de prensa designado por Poletti, y esperar a ver su desempeño antes de juzgarlo. Si, se intuye que lector ya lo ha juzgado y tal vez crucificado, por su trabajo en el sector privado. Pero no hay motivo para desesperarse, el gobierno inicia en un par de días, y el resultado del trabajo de Carol, su capacidad, talento e intenciones, quedarán expuestas a la vista de todos.

 No hay porque ponerse nerviosos antes de tiempo. En breve lo veremos en la cancha, y advertiremos si lleva adentro un humilde y talentoso Mascherano, un impresentable justificador serial a lo Capitanich, o un patotero copiando a un Moreno  con una billetera arriba de la mesa en lugar de un arma. 





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